Nuestra Señora de Atocha
Basílica-Parroquia Nuestra Señora de Atocha

Hermanamiento de la Basílica de Atocha de Madrid con Hamrun en Malta

EL pasado 8 de mayo tuvo lugar en Hamrun (Malta) el hermanamiento entre la iglesia dedicada a la Virgen de Atocha de aquella ciudad y la Real Basílica de Ntra. Sra. de Atocha de Madrid.

La celebración del Jubileo de la Familia Dominicana durante el 2017 trajo consigo más de una sorpresa. Por ejemplo, conocer que en la isla de Malta existe una iglesia dedicada a Ntra. Sra. de Atocha desde el s.XVII. En ese tiempo, un comerciante maltés adquirió un cuadro de Ntra. Sra. de Atocha y lo colocó en una capilla familiar que con el tiempo se convirtió en un pequeño centro de peregrinación significativo para la historia de la iglesia en Malta.

Con motivo del Jubileo Dominicano, el P. Andrew Borg, responsable de la iglesia dedicada a Ta Samra (La Morena), Virgen de Atocha en Hamrun, se puso en contacto con el convento de Atocha (Madrid) para solicitar algún tipo de participación en los “bienes espirituales” concedidos a nuestra iglesia con motivo del año jubilar. Al encontrar acogida por parte de la comunidad de frailes de Atocha, el P. Andrew animado por sus feligreses, quiso establecer un vínculo más estable con la Basílica madrileña. Así, tras una serie de contactos y visitas, se fue fraguando y preparando la idea de un “hermanamiento” que se formalizó el pasado lunes 8 de mayo con la asistencia de un grupo de 53 peregrinos de las parroquias del Santo Cristo del Olivar y de Ntra. Sra. de Atocha, acompañados por fr. Jose Antonio Álvarez (párroco) y por fr. Xabier Gómez. La primera bienvenida corrió a cargo de un repicar constante de campanas desde el momento en que el autocar entró en el barrio donde se sitúa la iglesia. En el atrio esperaba una representación de la comunidad cristiana y su sacerdote. Se celebró una solemne eucaristía con la iglesia abarrotada; a continuación, una breve charla sobre la historia del lugar y la entrega del documento que expresa el vínculo “espiritual” que une ambos templos y sus respectivas comunidades. El acto terminó con una pequeña fiesta en el atrio donde se comprobaba la hospitalidad maltesa y cómo la comunicación puede funcionar sin conocer idiomas. La palabra más repetida por la gente en maltés e inglés fue: “gracias, gracias”. Si bien el viaje de los madrileños se había organizado en torno a ese momento, los días anteriores y posteriores, se aprovecharon para conocer mejor el contexto social, eclesial y cultural de las islas maltesas. De este modo se pudo disfrutar la acogida dominicana en algunos conventos de la isla donde celebramos la eucaristía dominical junto a la comunidad local; se recorrieron los lugares más importantes relacionados con San Pablo y los orígenes del cristianismo en aquellas islas, y se visitó el santuario mariano de la patrona de Malta. Fueron días de convivencia y encuentro con otra cultura en la misma fe, para regresar con la satisfacción de haber compartido y contribuido a hacer realidad el sueño de una gente sencilla de corazón grande.